4 3 2 1, Las cuatro vidas paralelas de Paul Auster

4321, la última novela de Paul Auster es la presentación de las cuatro versiones noveladas de su vida. Las cuatro historias parten de un mismo personaje, Archie Ferguson, el personaje principal y alter ego de Auster. Una novela con 957 páginas que intenta responder a la eterna pregunta del ¿y si…? El maestro del azar y del destino juega con el libre albedrío ante lo inesperado de la vida.

Traducida del inglés por Benito Gómez Ibáñez, fue publicada por Seix Barral en 2017. Según su traductor, lo difícil de la novela no reside en el volumen, sino en el tono. Es a partir de la página cincuenta, cuando se produce un giro en la trama, con la adolescencia de los cuatro Ferguson. Y es que los cuatro personajes empiezan con aspectos comunes entre ellos y se van diferenciando según lidian con las circunstancias de la vida. En común tienen muchos rasgos también con su creador, Paul Auster.

Los cuatro Ferguson. Una persona, cuatro personajes

Las circunstancias de la vida, lo inesperado es lo que hace tomar caminos diferentes a los cuatro Ferguson. De una misma persona surgen cuatro personajes. Cuatro. Auster dice que cuatro es un número perfecto: cuatro personas, cuatro elementos, cuatro como símbolo de estabilidad, cuatro como el cuadrado.

A pesar de que el autor afirma que 4321 no es una novela autobiográfica, son asombrosas las coincidencias entre los cuatro Ferguson. No menos sorprendentes que las «azarosas» causalidades con el propio Auster.

  • Archie Ferguson nace el 3 de marzo de 1947 en Newark, Nueva Jersey. Paul Auster nació el 3 de febrero de 1947 en Newark.
  • Los cuatro Ferguson son judíos de ascendencia polaca, como Auster.
  • Los cuatro tienen los mismos padres.
  • Tienen el mismo cuerpo.
  • Son aspirantes a escritores.
  • Se enamoran de una misma chica, Amy Schneiderman.
  • Son buenos haciendo deporte, especialmente béisbol.
  • Tienen una sensibilidad hacia la música muy desarrollada.
  • Viven y estudian en París.
  • Los cuatro se dedicarán a la escritura, en alguna de sus variantes: ficción, poesía, traducción o periodismo. ¡Como Auster!

Libros dentro de libros

Como buenos candidatos a escritores, son grandes devoradores de libros. Y en la novela, Auster hace alarde de su vasta cultura. En un libro tan voluminoso, no son menos extensas sus referencias a autores y libros clásicos: Dostoievski, Kafka, Poe, Shakespeare, Gógol, Heinrich von Kleist, Joyce, Hemingway, Thoreau, Hölderlin, Leopardi, Montaigne, Cervantes, Beckett, entre muchísimos otros.

No obstante, en la novela destacan cinco libros:

  • Crimen y castigo de Dostoievski. Tras su lectura, el primer Ferguson no volverá a ser el mismo.
  • Silencio, de John Cage. Un libro esencial que leerá el cuarto Ferguson.
  • La metamorfosis de Kafka.
  • Cándido de Voltaire.
  • El guardián entre el centeno de Salinger.

En un capítulo, el cuarto Ferguson, el que más se asemeja a Auster, escribe su primer relato sobre un par de zapatos: Hank y Frank. Auster se permite el lujo de insertar un relato completo que ocupa casi un capítulo del libro. Ferguson se lo entrega a una profesora suya, que le hace una crítica muy negativa. De paso, la mujer le recuerda una frase de Edgar Allan Poe a un aspirante a escritor: «Sé audaz; lee mucho; escribe mucho; publica poco; aléjate de lo ocurrentes, y no temas nada».

El cuarto Ferguson es un novelista bohemio y un tanto solitario. A través de él, Auster nos da pistas sobre su forma de escribir. El Ferguson novelista inventa ejercicios con el fin de aguzar el ingenio, de ahondar en el detalle y de mejorar. Hace imitaciones de escritores admirados, lee los cien libros indispensables de clásicos. Utiliza la escritura automática para aclararse las ideas cuando se queda atascado. Se obliga a trabajar todos los días, porque «nada podía equipararse a la impresión de desaparecer en el palpitante mundo de las palabras».

Lo inesperado

Aún así, Paul Auster, Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2006 dice que no es una novela de carácter autobiográfico. Así lo afirmó en la entrevista que ofreció en la Fundación Telefónica en septiembre de 2017, a raíz de la publicación del libro.

El escritor del azar cree en el destino, pero también en el libre albedrío. Son las situaciones vitales las que empujan a tomar decisiones diferentes y a forjar destinos dispares. Auster hace hincapié en el aspecto inesperado de la vida.

A partir del primer Ferguson, se van desarrollando cuatro personajes.

El primer Ferguson, el periodista. Está enamorado de Amy. Presta atención a su alrededor: la Guerra de Vietnam, los derechos civiles, el problema racial, las protestas estudiantiles, el asesinato de Kennedy e innumerables y detallados sucesos sobre la historia de EE.UU. del siglo XXI. Le interesa la poesía y estudia en la Universidad de Columbia.

En ocasiones, la novela peca por su excesiva extensión narración de sucesos históricos. No por ello deja de ser, según dijo el eterno aspirante a Premio Nobel, Haruki Murakami: «Paul Auster es definitivamente un genio».

En contraposición, el tercer Ferguson no está interesado en la política. Lee el periódico para poder comentarlo con Amy, su hermanastra, de la que también está enamorado. Además, matan a su padre cuando él tiene siete años y su madre y él se marchan de New Jersey a Nueva York.

Último capítulo: el porqué del título

4321. Cuatro versiones de una misma persona, Archie Ferguson. Paul Auster juega con el azar y lo inesperado. Se desarrollan cuatro vidas paralelas, cuatro personajes. Al final, tres mueres y se unifican en uno. De uno a cuatro, de cuatro a uno. El último capítulo explica cómo leer el libro y el porqué del título.
4321. Cuatro versiones de una misma persona, Archie Ferguson

El último capítulo es la explicación de los cuatro Ferguson, la razón por la cual Auster escribe el libro. Y no se anda con rodeos. En la página 954 de la edición de Seix Barral, cuando Auster está a punto de soltar el bolígrafo, escribe un párrafo que explica todo el libro:

«Sólo una cosa era segura. Uno por uno, los Ferguson imaginarios morirían, igual que había muerto Artie Federman, pero sólo después de haber llegado a quererlos como si fuesen reales, sólo después de que la idea de verlos morir le resultara insoportable, y luego volvería  a estar solo consigo mismo de nuevo, el único superviviente.

De ahí el título del libro: 4 3 2 1».

Cuatro versiones de un mismo Auster, cuatro realidades paralelas para poder entender y explicar. Paul Auster crea a los cuatro y mata a tres de ellos, salvando al cuarto. El cuarto, el reflejo más fiel del escritor de los cuatro personajes.

Auster se desenmascara. Mueren todos los Ferguson imaginarios, o sea los tres primeros. Queda el cuarto, su Yo. El cuarto Ferguson vuelve a estar solo. La soledad tan recurrentemente inventada en las novelas de Paul Auster. Se escribe y se lee en soledad y así lo afirma este gran escritor.

Y en este mismo capítulo, el cuarto Ferguson saca a relucir El mito de Sísifo, de Camus. La literatura del suicidio, la filosofía del absurdo, la creación como único significado de la vida. El cuarto Ferguson es el único que no morirá, o quizás, el único al que su creador no matará. Porque si lo matara, se estaría suicidando.

La novela es una autoterapia psicoanalítica. Efectivamente, para poder escribirla Paul Auster necesitó confesar que había vivido mucho. Para poder escribirla, Paul Auster necesitó morir y renacer en el mismo cuerpo, el suyo, el de Ferguson. Por eso tardó siete años, porque los necesitaba. Y ahora descansa, después de escribir una novela en la que termina «casado con una mujer llamada Happy». Así se siente Paul Auster. 4 3 2 1.

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