Fernando Pessoa: Libro del desasosiego

Libro del desasosiego, el peso de la vida

Fernando Pessoa (13 de junio de 1888, Lisboa, Portugal – 30 de noviembre de 1935, Lisboa)

Fernando Pessoa nació en Lisboa, el 13 de junio de 1888 a las 15.20 horas. Para el escritor portugués, la hora de su nacimiento es decisiva, en tanto en cuanto lo es su obsesivo interés por la astrología y las ciencias ocultas. Poeta, traductor, astrólogo y ocultista, Pessoa llevó una vida al margen de los convencionalismos. Es curiosa la semejanza biográfica con Kafka, quien también llevaba una especie de doble vida tan magistralmente reflejada en La Metamorfosis. Pessoa trabajaba en una oficina y, al salir de la monotonía del trabajo de oficina, volvía a ser él mismo, volvía a cavilar, a preguntarse por el sentido de la vida, lo absurdo de la existencia. Para Fernando Pessoa, la vida es el «estado de no-ser».

El poeta portugués, el escritor de los heterónimos, se refugiaba en la literatura y el ocultismo para dar respuesta a la absurdidad. Escribe en un tono triste, melancólico, con una abulia absoluta por la vida. Gracias a la literatura y a sus heterónimos, se reencarna en quien no es, pero sí pudo ser: Ricardo Reis, Alberto Caeiro, Álvaro de Campos, Vicente Guede, barón de Teive y tantos otros. Los examina a fondo, como lo hace con su alma, desde un punto de vista psicológico, místico, esotérico y exotérico, estudiando sus cartas natales, ascendente zodiacal, elemento dominante de tierra, agua, aire o fuego. Pessoa levantó cientos de cartas natales, entre ellas la suya.

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El Libro del desasosiego es la principal obra en prosa de Pessoa. Una obra que le llevó la mayor parte de su vida: desde 1912 hasta el mismo año de su muerte. Atribuido a Bernando Soares, de quien el escritor dijo «soy yo menos el raciocinio y la afectividad». En 1913, Fernando Pessoa publicó en una revista un poema en prosa titulado «Na Floresta do Alheamento» («En la floresta de la enajenación»). Pessoa plantea el problema de la doble personalidad, también presente en los románticos alemanes como Goethe y Hölderlin, Schiller, Novalis.

La prosa del Libro del desasosiego es difícil de entender debido, en parte, a su fragmentariedad y a su provisionalidad. Difícil de entender y por tanto, difícil de traducir. Una dificultad vencida gracias al también traductor de la Divina Comedia de Dante, Ángel Crespo. Según Crespo, el lenguaje del Libro del desasosiego es, en ocasiones, un idiolecto que tiende a lo secreto, a lo incomunicable y por tanto, bordea la intraducibilidad.

La sensibilidad extrema de Pessoa le provoca una gran inadaptabilidad social. Extraño entre la gente, se siente extranjero en este mundo: «Camino entre fantasmas enemigos que mi imaginación enferma ha imaginado y localizado en personas reales». Se siente un muerto en vida, un ser ajeno a las almas vivas que le rodean. Pessoa es un alienado moral, no mental. Es decir, él es consciente de su poca sociabilidad, si bien se siente asfixiado socialmente.

«Escribo, triste, en mi cuarto tranquilo, solo como siempre he estado, solo como siempre estaré»

El aislamiento que Pessoa expresa en el Libro del desasosiego no es una búsqueda de la felicidad, sino una renuncia a la vida, un sueño, una evasión. «Las cuatro paredes de mi cuarto son para mí, al mismo tiempo, celda y distancia, cama y ataúd». Es una relación un tanto morbosa con la vida, que se vuelve insoportable: la oficina, la casa, las calles, el sol. Todo le ata, le enclaustra. Mientras el tiempo discurre lentamente, Bernardo Soares desea íntimamente la muerte, acabar, no pensar, no sentir, dejar atrás el esfuerzo involuntario de ser. Lo desea Bernando Soares tanto como Fernando Pessoa. Al despertar, es otra vez el horror: el día, la vida, la actividad sin remedio.

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Fernando Pessoa, en su ensayo Escritos sobre genio y locura trata el eterno tema de la relación entre el genio y la locura. Esta relación fue un tema recurrente en toda su vida y obra. El fondo pessoano desvela la personalidad artística del poeta, su inestabilidad psíquica y su falta de integración social. Asimismo, Pessoa hace numerosas y constantes referencias sobre este tema en el Libro del desasosiego. El poeta portugués pasa de su estado de apatía y depresión, a la manía, la aceleración mental, la taquipsiquia, lo que él llamaba sus «accesos de abundancia», tan característico del estado maniaco y, en gran medida, de la creatividad.

 

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